Mucho lirili y poco lerele: RRHH vendiendo la moto… one more time

Teletrabajo por la visita del Papa: cuando la conciliación se convierte en escaparate

La comunicación enviada por P&O con motivo de la visita del Papa León XIV a Madrid tiene una apariencia amable: dificultades de tráfico, comprensión, flexibilidad, teletrabajo para quienes puedan verse afectados. El problema es que, mirado de cerca, no hay una medida nueva. No hay avance. No hay gesto real. Hay, una vez más, maquillaje corporativo, cumplir con la papeleta.

Porque decir que “se facilitará la opción de teletrabajo” para quienes tengan un puesto susceptible de ello no es conceder nada extraordinario. Eso ya existe. Eso ya forma parte de la política vigente de trabajo a distancia. Eso ya está disponible para los puestos teletrabajables. Presentarlo como una muestra especial de sensibilidad ante una situación excepcional es, como decía mi abuela, mucho lirili y poco lerele.

La empresa no está abriendo una puerta nueva. Está recordando que sigue existiendo una puerta que ella misma estrechó.

La ciudad se paraliza; Siemens se limita a aparentar

La visita del Papa León XIV a Madrid no es un evento menor. La agenda oficial incluye actos entre el 6 y el 9 de junio, Vigilia, Misa, Procesión, actos institucionales, encuentros… Con lo que el Ayuntamiento de Madrid ha advertido de importantes afecciones a la movilidad.

Ante ese contexto, ¿qué hace Siemens?

¿Amplía temporalmente el teletrabajo? No.

¿Recupera, aunque sea de forma excepcional, los tres días que eliminó cuando redujo el teletrabajo de 3 a 2 días? No.

¿Propone medidas específicas para quienes tienen peor encaje con el teletrabajo? No.

¿Abre una negociación con la representación de las personas trabajadoras para adaptar horarios, rutas, turnos, autobuses o presencia mínima? No.

Lo que hace es reenvasar la política existente con papel de regalo.

Un gesto real habría sido otra cosa:

  • recuperar temporalmente los tres días de teletrabajo que existían antes de la reducción empresarial;
  • permitir teletrabajo adicional durante toda la semana afectada por cortes, montajes, eventos y desmontajes;
  • facilitar entrada y salida flexible sin penalizaciones.
  • acordar medidas específicas para personal de taller, obras, pruebas, mantenimiento o puestos con peor encaje remoto;
  • habilitar cambios de jornada, recuperación pactada o bolsas de flexibilidad para quienes no pueden teletrabajar;
  • negociar con el Comité una instrucción clara, homogénea y no dependiente del criterio discrecional de cada mánager.

Eso habría sido un gesto. Lo demás es postureo.

La conciliación no puede ser solo para quien tiene portátil

El correo habla de “aquellos empleados cuyo puesto sea susceptible” de teletrabajo. Y ahí está una de las claves. La plantilla no vive la movilidad de la misma manera. No es lo mismo quien puede abrir el portátil desde casa que quien tiene que acudir físicamente al centro, a taller, a obra, a una prueba, a mantenimiento o a una actividad presencial.

Si la empresa quiere hablar de conciliación, tiene que hablar también de las personas que peor encajan en el teletrabajo. Precisamente esas personas son las que más necesitan medidas adicionales cuando Madrid anuncia cortes, retenciones, desvíos y saturación del transporte.

La conciliación no puede ser un privilegio de oficina. Si se usa solo para quienes ya tenían facilidad, se convierte en una medida de escaparate. Y si se presenta como sensibilidad empresarial, entonces la palabra correcta no es conciliación: es marketing.

El problema es lo que esconde

Lo criticable es lo de siempre, que lo presenten como si fuera una concesión especial cuando no está concediendo nada que no estuviera ya en el marco vigente.

La plantilla sabe distinguir entre una medida real y una campaña de imagen. Sabe distinguir entre cuidar y aparentar cuidado. Sabe distinguir entre facilitar la vida y lavarse las manos con una frase amable.

Y aquí el contraste es evidente: cuando Siemens quiso reducir el teletrabajo de 3 a 2 días, no le tembló el pulso. Pero cuando una situación excepcional justificaría revertir temporalmente esa reducción, entonces se limita a decir que se aplicará la flexibilidad ya existente.

Para recortar, decisión. Para conciliar, apariencia.

Lo demás, ya lo sabemos: mucho lirili y poco lerele.

Porque la plantilla no quiere discursos bonitos. Necesita medidas concretas.

Por Monico Malatesta

Rebelde y valiente, Malatesta siempre ha luchado por sus derechos y se ha opuesto a cualquier forma de poder. De pluma afilada, tiene una gran habilidad para analizar los acontecimientos y para pelar plátanos.

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